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martes, 10 de febrero de 2015

Lucía de Medrano

Lucía de Medrano fue la primera catedrática de la Universidad de Salamanca, aunque este hecho ha sido puesto en duda por no aparecer su nombre entre los archivos de la Universidad.

Su nombre real era Luisa López de Medrano y Bravo de Lagunas Cienfuegos, no obstante, es conocida como Lucía debido al error cometido por Lucio Marineo Sículo en sus escritos al referirse a ella. Nace en Atienza (Guadalajara) el 9 de Agosto de 1489 y pasa a depender de la Corte una vez que su abuelo materno y su padre caen en batalla, por lo que la reina Isabel lleva a hacerse cargo de su familia. Comienza así su rica formación intelectual al estudiar gracias al patrocinio de la Reina.

En lo referente a su actividad académica, tenemos noticia de ella gracias a los testimonios de dos de sus contemporáneos: Lucio Marineo Sículo y Pedro de Torres. Ambos fueron catedráticos de la Universidad de Salamanca, y afirman que Lucía de Medrano impartió clase en esta institución, aunque existe una confusión sobre si impartía Derecho Canónico, Gramática o Retórica.

Existen dos teorías sobre la ausencia de Lucía en los archivos de la Universidad: por ocupar una cátedra extraordinaria, sustituyendo a algún catedrático (seguramente Antonio de Nebrija), o por encontrarse entre la documentación del Archivo Universitario que fue destruida o quemada. No obstante, es considerada, junto a Beatriz Galindo, una de las figuras destacadas de la España de finales del siglo XV y principios del XVI por sus estudios de las lenguas y de la cultura clásica que recuperó el Humanismo y el Renacimiento.
Dado que no existe imagen alguna de Luisa de Medrano, os dejamos una cita de Lucio Marineo Sículo en la que se refiere a esta figura.

Como dato curioso, queremos decir que el antiguo instituto femenino de la ciudad de Salamanca fue llamado "Lucía de Medrano", en 1943, en honor a esta importante figura de la universidad; sin embargo, cuando el centro cambió al actual edificio en 1968 ninguna de las autoridades supo explicar quién fue Lucía de Medrano y el por qué de la denominación. 

lunes, 2 de febrero de 2015

Beatriz Galindo "la Latina"


Beatriz Galindo “La Latina” nació en Salamanca en 1465. No se conserva su partida de bautismo, lo que llevó a confusión a varios especialistas acerca de su origen, pero actualmente se acepta que era hija de hidalgos zamoranos y que tenía un hermano que también trabajaba en la Corte.
   
Entró en el convento probablemente por expreso deseo de sus padres, y estudió Gramática en una de las dependencias de la universidad salmantina en un tiempo en que el acceso a la educación era posible únicamente para religiosos y familias acomodadas. No se conserva ningún texto que lo demuestre, pero pudo ser discípula de Antonio de Nebrija, y tampoco ha llegado a nuestros días ninguno de sus escritos a excepción de su testamento. Entre las obras no conservadas que se le atribuyen estarían varios poemas escritos en latín, y un tratado titulado “Notas y comentarios de Aristóteles”. Todavía hablando del entorno universitario, parece que la Galindo pudo llegar incluso a leer –es decir, a dar clase– en las aulas de Salamanca, aunque una vez más sólo son suposiciones porque no hay documento escrito alguno que lo certifique.

 Sus grandes conocimientos de la lengua latina le valieron su sobrenombre y llegaron a oídos de los Reyes Católicos. La reina Isabel la llamó para que formara parte de la Corte como maestra tanto de ella misma como de sus hijas, llegando a ser su consejera y amiga. Se mantuvo al lado de la reina hasta la muerte de esta en 1504, y a partir de ese momento se asentó en Madrid, donde realizó varias fundaciones tanto con su marido como en solitario. Estaba casada con Francisco Ramírez “El Artillero”, matrimonio que había sido concertado por la propia Isabel, a quien también sobrevivió. En Madrid fundó el Hospital de La Latina, que es el que da el nombre al actual barrio madrileño, y dos conventos femeninos: el de los Jerónimos y el de las Concepcionistas. 

Fue, en resumidas cuentas, una humanista que murió en Madrid en 1535, y su cenotafio se encuentra actualmente en el Museo de San Isidro. Está realizado en mármol, y en su tapa muestra la figura de La Latina en actitud de rezo, mientras que en la parte baja está decorada con relieves. A parte de este retrato, el único fidedigno que se conserva de la Galindo está en la Fundación Lázaro Galdiano ya que, aunque algunos especialistas apuntan a que podría ser ella, su retrato en el lienzo “Doña Isabel la Católica dictando su testamento”, realizado por Eduardo Rosales, es cuestionado por muchos.

Fue contemporánea de otras mujeres eruditas como Francisca de Nebrija o Lucía de Medrano.